Serie · Refuges
Refugios
A veces, cuando las sombras, 
se convierten los espacios 
en meros rincones.

Y el instante es dado,
porque cada objeto muestra su forma.
Ese consuelo demanda al arte.

Pueden entonces aquellos sitios
pertenecernos,
aunque nosotros también
seamos parte de ellos. 
Las contemplaciones, 
¿son entonces propias?

Ante el miedo, el instinto, el resguardo.
Las amenazas son a veces oscuras, 
otras, solo en el aire.

El instante estético se convierte 
en contención
y nos protege.
Ante aquello que se esconde, 
pero acecha.

La mirada puede rescatar.
Y admirar la huida. 
Componer y descansar 
en horizonte retratado.

Se convierte así 
el espacio que somos,
en refugio.


NR_ 2019
La mirada va y a veces se detiene. ¿Qué tienen en común esos lugares en donde queda suspendida?

En y del espacio, surge la naturaleza de la realidad y debajo, la abstracción de aquello que se esconde. Pueden ser formas, tamaños, figuras entre señales y geometrías de colores. Sucesos que se complementan dentro del encuadre a través de líneas paralelas y diagonales: elementos que se acomodan en un arte dado, ajeno. Lo abstracto equilibra esta realidad paralela: aquella que orienta la mirada y realza lo que está oculto.

Refugios son composiciones del espacio; ofrecidas por el tiempo y la luz. Abstracciones naturales que se nutren de la cámara que, entre urbes, da forma a un conjunto sin objeto central. La esencia yace en todas partes y es el ojo el que la evoca. Esta serie fotográfica surge en y del espacio, a partir de la geometría pictórica suspendida en la naturaleza de la realidad y la abstracción de aquello que se esconde, incluso entre tanto ruido.

Tal como plantea el movimiento artístico De Stijl (Holanda, 1917 - 1931) la esencia estética yace en todas lados y es el ojo del artista el que la evoca: los medios pueden parecer simples, pero no la obra creada.

Si bien De Stijl (que hace del arte abstracto un mundo de colores primarios, a través de la búsqueda de las leyes universales de equilibrio y armonía para el arte y el orden social) basa su apreciación en la pintura y la arquitectura, no es la fotografía la que lo adopta ni lo adapta. Sin embargo, su adecuación enaltecerá el sentido de la imagen al transformar la obra en escena y así, inevitablemente el espacio cotidiano.

Ese instante retratado tiene la quietud de la armonía y de la soledad. Cualidades que en la ciudad son lejanas. Refugios propone momentos en los que espacio, tiempo y sujeto se acompañan (entre la soledad y el olvido) a través de su mímesis. Se complementan los roles, al ser el espacio que rodea a la cámara parte de ella. Las fotografías de este proyecto se construyen a partir de objetos armonizados alrededor y a través de uno: el espacio como papel en blanco.

No hay orden ni simetría en la desigualdad de elementos, pero todo objeto muestra su forma. Se conjugan distancias, zonas vacías o planas que funcionan como soporte de otras.Los elementos se alzan en la plenitud del encuadre y sus propios límites: un espejo callejero esconde un círculo que convive y complementa con triángulos de luces en el metro.

La cámara convoca así formas pictóricas a través de contornos y soportes cromáticos que dan vida a dibujos ocultos en un lugar encontrado, y lo enaltece para refugiarse en él: contornos, zonas y colores que, ocultos en la arquitectura pasajera de lo urbano, perdidos en la distancia o en el aire, se resignifican en el espacio convirtiéndose en momentos de contemplación. En Barcelona, por ejemplo, el sol sobreexpone la ciudad en cada esquina, tiñe de blanco las sombras.

En la apariencia de las cosas, logra la espontaneidad de la cámara y el rigor compositivo del encuadre, enmarcar el silencio incierto de los rincones. Aun sin precisar un objeto. Es por esto que las líneas de los elementos lo son solo si se funden dentro del marco y en relación a las demás. Surgen así profundidades mínimas que dan paso a una composición sin profundidad, que esconde la angustia de lo incierto: en la fotografía (a su vez) subyace el momento retratado, que no solo es forma porque es paisaje, y sobre todo, es tiempo.

Refugios convierte al espacio en un imposible ambiguo, que no representa nada, pero al mismo tiempo lo es todo (muestra y esconde). Nos invita así hacia un imaginario, en el cual el dolor enaltece al espacio a través de la luz, las sombras, y la libertad expresiva que ordena los objetos en escenas. Estos paisajes resultan la conjunción central entre el artista y su obra, y entre el fotógrafo y su entorno, así como los elementos de las escenas se acomodan para lograr una contemplación en equilibrio.
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